sábado, 23 de agosto de 2008

Modelo Idealista Subjetivo


Opuesto al mecanicista, el modelo idealista subjetivo propone que es el sujeto el que mediante sus estructuras del pensamiento crea al objeto.[1]

Con frecuencia los estudiantes no alcanzan a ver que el texto, en este punto, no explica qué es eso de las “estructuras del pensamiento” y menos en qué sentido el sujeto “crea” al objeto. La estructura del pensamiento está dada por aquello que hace posible al propio pensamiento. Es como en un edificio, si preguntamos cuál es su estructura, nos dirán que es aquello que la soporta, sus cimientos, sus trabes y columnas. En el caso del pensamiento ocurre algo similar: lo que sustenta al pensamiento son la memoria, el lenguaje y la capacidad de conceptualización.

Este segundo modelo pasa por alto varios problemas conceptuales: una cosa es “crear” en nuestra conciencia una imagen o concepto del objeto para referirse a él y otra “crear” (darles el ser) a los propios objetos por medio de las mencionadas estructuras del pensamiento.

[1] Un representante de esta corriente epistemológica es el antes mencionado Arthur Schopenhauer y su obra citada.


El modelo idealista subjetivo exagera tremendamente sobre el papel del sujeto al decir que éste “crea” al objeto por medio de sus estructuras de pensamiento. En realidad lo que el sujeto crea (o construye) son imágenes o conceptos del objeto, utilizando sus estructuras del pensamiento, con la mencionada capacidad de conceptualización, de memorizar y del lenguaje, y esas imágenes son lo que constituye el conocimiento que tiene de él.

La mejor manera de entender lo que el modelo propone es concebir el proceso cognoscitivo como aquel en el que el sujeto, mediante sus estructuras de pensamiento, o para decirlo con otras palabras, sus capacidades intelectuales, genera una idea, imagen o concepto del objeto, pero no a partir de la nada, o de un mundo ideal, como plantea Platón, sino de los datos reportados por su aparato perceptivo. Además entendiendo que la existencia del objeto es algo que no depende del pensamiento del sujeto.

La postura teórica acerca de que un sujeto genera la idea del objeto a través de su percepción sensible y de sus estructuras mentales es la que sustenta de algún modo el tercer modelo, aunque en el texto el papel o función que juega la sociedad está enfatizada en esa relación sujeto-objeto.